La cruel derrota pontana en Logroño (35-34)
El Ángel Ximénez-Avia dominaba por dos goles a cinco del final, 32-34, pero incluso falló un penalti con el reloj parado que le privó de al menos un merecido empate, tras resistir durante toda la primera parte (21-19) ante el todopoderoso BM La Rioja

Xavi Tuà y David Estepa intentan frenar la penetración de un jugador del BM Logroño. Autor:
Cruel. Ese es el mejor calificativo que definiría la derrota del Ángel Ximénez-Avia el Palacio de los Deportes de La Rioja ante el BM Ciudad de Logroño (35-34). Porque tras dar la cara durante todo el primer tiempo (21-19) y mantenerse a distancia de cara al segundo, los pupilos de Paco Bustos fueron capaces de adelantarse por primera vez en el marcador a siete del final, 32-33, para entrar en los últimos cinco minutos con dos tantos arriba, pero ahí se bloquearon para encajar un parcial de 3-0 de los riojanos y luego fallar en las manos de Víctor Alonso un siete metros ya con el reloj a cero, que veía como Jorge Pérez lo detenía para darle el triunfo a los locales.
El Ángel Ximénez tuvo el partido en su mano, pero en los últimos instantes, los dos mejores jugadores del equipo riojano, Balenciaga y el portero Jorge Pérez mostraron su calidad y dieron un sufrido triunfo a los locales
En esa referida primera parte su mayor desventaja no superó los tres goles. Un primer periodo marcado por el gran caudal de tantos, porque los ataques se impusieron a las defensas, y dentro de ese panorama sin duda la mejor señal del buen hacer pontano fue su facilidad a la hora de ver puerta. Además otro dato importante fue el reparto de la aportación ofensiva hasta en cuatro jugadores, destacando el cien por cien de efectividad de David Estepa (3) a la llegada al asueto, más los cuatro goles que lograron Juan Castro y Javi García, más otros tres goles del ruso Ruslan Dashko.
El partido comenzó tranquilo para el Logroño, que se sentía cómodo con ventajas de dos goles, pero que no era capaz de ampliar ese hueco. De hecho el choque perdió cualquier control y empezó a moverse en un intercambio constante de goles y de jugadas rápidas pero solo de ataque.
En realidad el encuentro se jugó al ritmo que querían los pontanos, que corría más y tiraba más, y solo iba por detrás por las paradas de Sergey Hernández. De hecho los riojanos no aprendieron la lección en el inicio del segundo tiempo, en el que siguió sin serenar el choque y sin defender, es decir, justo lo que querían los pupilos de Paco Bustos.
El primer aviso pontano para igualar a veintisiete
Y así llegó su primer momento, cuando a once de la finalización lograban empatar a veintisiete, para desquiciar definitivamente a los riojanos con la segunda igualada a veintinueve. Hasta entones los locales habían vivido de su acierto en ataque y en cuanto empezaron a fallar no tuvieron reacción.
Primero cedieron con el 29-31, hasta que se vieron contra las cuerdas con 30-33 a ocho minutos del final, con Javi García y Juan Castro tirando del conjunto pontano. Pero entones el BM Logroño empezó a apretar en defensa y el brasileño Hackbarth rompió la mala dinámica local con dos goles (32-33) y tras varias intervenciones de los porteros Balenciaga marcó el empate a 34 con dos minutos por jugar.

Álvaro de HIta alza sus brazos ante un jugador del BM Logroño con Mijatovic al fondo. Autor:
A continuación emergió el joven portero Jorge Pérez (19 años). El meta catalán paró un lanzamiento de Juan Castro a menos de minuto y medio; y acto seguido Balenciaga, el mejor del choque, anotaba el 35-34 con 34 segundos por delante, pero poco después Garciandia cometió penalti en la última acción de ataque del Ximénez.
La responsabilidad pasaba a las manos de Víctor Alonso, pero el asturiano no estuvo acertado y vio como Jorge Pérez detenía el siete metros que privaba a los pontanos de un punto que se habían trabajado, para a la postre ver como los locales se hacían con los dos que a priori casi nadie los discutía, pero que estuvieron más cerca de lo que pudo parecer de volar hacia Puente Genil, que al menos demostró dar continuidad a sus buenas sensaciones de las últimas dos semanas.
FICHA TÉCNICA
35.- (21+14) BM CIUDAD DE LOGROÑO: Sergey Hernández, Balenciaga (7), Kusan (3), Kukic (0), Dapiran (5), Hackbarth (6) y Garciandia (4) – siete inicial – Jorge Pérez (ps), Tomás Moreira (1), James Edward Scott Junior (4) y Sánchez-Migallón (5).
34.- (19+15) ÁNGEL XIMÉNEZ-AVIA DE PUENTE GENIL: Adi Ahmetasevic, Víctor Alonso (5, 2p), Cuenca (0), Javi García (7), Dashko (5), Xavi Tuà (3, 1p) y David Estepa (5) – siete inicial – De Hita (ps), Juan Castro (7), Nuno Gonçalves (1), Mijatovic, Sergio Barros y Consuegra (1).
PARCIALES CADA CINCO MINUTOS: 3-2, 7-6, 11-8, 13-12, 17-15 y 21-19 (descanso), 24-23, 27-25, 29-28, 30-31, 32-34 y 35-34.
ÁRBITROS: Luis Ignacio Colmenero Guillén y Víctor Rollán Martín, que excluyeron a los locales Kusan (2), Garciandia (2) y Sánchez-Migallón (2), así como a los pontanos Nuno Gonçalves (1), David Estepa (1) y Xavi Tuà (1).
INCIDENCIAS: Partido de la décima jornada de la Liga Asobal, disputado en el Palacio Municipal de La Rioja ante algo más de un millar de espectadores.
El portero Jorge Pérez salva la victoria de un Logroño sin defensa
El Logroño La Rioja logró la victoria ante el Angel Jiménez Puente Genil por 35-34 en un choque en el que ningún equipo defendió, especialmente el local, y en el que el resultado se decidió por la parada a un penalti del portero del conjunto riojano Jorge Pérez con el tiempo ya cumplido. El técnico local, Javier Velasco, había advertido hace días de la posición "engañosa" del equipo andaluz cerca del descenso, pero sus jugadores no entendieron el mensaje. Y en vez de tomarse el partido en serio, optaron por no defender, como si solo su ataque les fuera a servir para ganar.
El Logroño, eso sí, muy efectivo, pero su rival nunca bajó la guardia ni el ritmo, al contrario, supo esperar su momento y este llegó justo en la recta final, en la que el Puente Genil tuvo el partido en su mano. Pero en los últimos instantes, los dos mejores jugadores del equipo riojano, Balenciaga y el portero Jorge Pérez mostraron su calidad y dieron un mínimo triunfo a su equipo.
El partido comenzó tranquilo para el conjunto local, que se sentía cómodo con ventajas de dos goles, pero que no era capaz de ampliar ese hueco. Al revés, poco a poco el encuentro perdió cualquier control y empezó a moverse en un intercambio constante de goles y de jugadas rápidas pero solo de ataque. Así, se fue directo al descanso con un 21-19 excesivo para los dos equipos, en los que el ritmo impuesto por Balenciaga, Scott y Garciandia en los locales (11 goles entre los tres), quedó compensado con los 10 de Castro, Javi García y Estepa.
En realidad, el choque se jugaba al ritmo que quería el Puente Genil, que corría más y tiraba más, y solo iba por detrás por las paradas de Sergey Hernández. El Logroño no aprendió la lección en el inicio del segundo tiempo, en el que siguió sin serenar el choque y sin defender, es decir, todo lo que quería su rival.
El equipo andaluz seguía por detrás en el marcador, pero más que inquieto parecía esperar su momento. Y llegó. Primero, a los 11 minutos, empataron a 27, y al cuarto de hora lograron igualar a 29 y desquiciar a su adversario. Porque hasta entonces los locales habían vivido de su acierto en ataque y en cuanto empezaron a fallar no tuvieron reacción. Empezaron a ceder terreno hasta que se vieron contra las cuerdas con 30-33 a ocho minutos del final.
Debían entonces tirar de una intensidad defensiva inédita hasta entonces, y así, más que por calidad, lograron salvar el partido. El brasileño Hackbarth rompió la mala dinámica local con dos goles (32-33) y tras varias intervenciones de los porteros Balenciaga marcó el empate a 34 con dos minutos por jugar. El central del Logroño, el mejor del choque, anotó el 35-34 con 34 segundos por delante; y Garciandia trató de frenar el último disparo del Puente Genil y cometió penalti.
El partido se acabó y Jorge Pérez se encontró ante la acción de más responsabilidad en su corta carrera como profesional; pero a quien le pudo la presión fue, en realidad, al lanzador, Víctor Alonso, que vio como el portero riojano le paraba el balón y daba la victoria a su equipo.
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