El Real Madrid alcanza la perfección, deja helado al Khimki y continúa invicto ante su afición
Idílico triunfo de un equipo blanco intratable en su feudo. El conjunto ruso no pudo sostenerse en un partido marcado por el acierto merengue
El Real Madrid sigue de dulce en Euroliga tras vapulear al Khimki ruso y seguir así invicto en casa. Partido coral y perfecto de un Madrid sin negativos que buscó el récord histórico de puntos en la competición. La defensa de Khimki brilló por su ausencia y los de Laso no dejaron escapar a su presa.
Puede parecer que los martes en otoño son días para la Champions League y no para la Euroliga, pero la afición del Real Madrid es fiel hasta la saciedad y acaba con cualquier prejuicio. Con una entrada más que respetable dado el día y la climatología, el Madrid recibía a una de las sensaciones de este arranque de la competición europea. Shved y el halo ofensivo que emana su siempre seria expresión llegaban a Madrid para continuar su gran arranque, a costa de un equipo blanco con ganas de resarcirse del último choque frente a Bilbao
Randolph guía el festival ofensivo
El disgusto en el País Vasco tuvo como motivo principal el fallo del equipo desde el perímetro, pero esto, contra Khimki, se iba a olvidar rápido de la mano de Randolph. Con una aparatosa 'prótesis/vendaje', el alapívot blanco marcaba el rumbo a seguir por los suyos en un arranque cargado de puntos (17-8, minuto 5) y que llegaba al ecuador con Taylor marchándose al vestuario tras un golpe en una penetración a canasta.
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Apretó el acelerador Khimki de la mano de su killer. Shved tiraba de galones y gestionaba los ataques rusos a la perfección hasta que Randolph y Campazzo volvieron a ampliar distancias. El norteamericano, que acabó con 13 puntos el primer periodo, contagió al 'Facu', sobresaliente también en las asistencias, para que el Madrid se marchara con seis puntos de ventaja al término del primer cuarto (31-25).
Camino del récord
Si los diez minutos iniciales fueron un festival ofensivo, el arranque del segundo acto mejoró lo vivido. La pesadilla vivida en Bilbao desde el perímetro hacía que hoy, por simple lógica, el Madrid mejorara sus porcentajes, pero no sólo los iba a incrementar sino que los iba a exponer a un nivel excelso. 8/11 en triples para el conjunto blanco tras 15 minutos de partido servían como cimiento para el show ofensivo de los de Laso. Al buen hacer ofensivo de los merengues se unió un sobresaliente despliegue defensivo que comandó Llull junto a Mickey para destrozar metafóricamente a un Khimki que se deshilachaba por segundos.
La afición blanca disfrutaba y sonreía a partes iguales con los mates de Jordan Mickey (11 puntos del pívot en este cuarto) y los triples de un cuadro blanco que estaba desplegando el mejor baloncesto de la temporada. No tenía el conjunto merengue ningún pero y no era necesario buscarlo. 65-42 al descanso y el Madrid camino de superar el récord de puntos anotados en un partido de Euroliga que, hasta ese momento, poseía Panathinaikos con 127 puntos en 2007 frente al Chorale Roanne.
Salía el Madrid pronto del túnel de vestuarios para hacer la pertinente rueda de entras. Apenas un minuto después pisaba el parqué un Anthony Gill que parecía decir, 'estos tíos no se cansan de anotar'. Y es que, el Madrid había cerrado la primera mitad con un 60% en tiros de dos y un 69% en tiros de tres y no tenía intención de bajar el ritmo tras el descanso.
Showtime hasta el final
Parcial de 16-2 para comenzar y Tavares enseñando los dientes con 10 puntos en apenas cinco minutos. El equipo blanco seguía pisando a fondo en ambos lados de la pista, conscientes de que aún podían mantener el excelso nivel anotador de los primeros cuartos. Kurtinaitis, que no descruzó los brazos desde el minuto 5, daba minutos ya a los más jóvenes y menos habituales entregando una cuchara que ya le había quitado el Madrid antes de tiempo.
Sentaba Laso entonces a Tavares y Campazzo para que, además de recibir una más que merecida ovación, Laprovittola y Thompkins disfrutaran de minutos. Con 92-56 luciendo en el luminoso, el Madrid estaba a 30 puntos de pulverizar el récord de Panathinaikos y tenía diez minutos para conseguirlo.

Campazzo intenta una bandeja en el partido de Euroliga entre el Real Madrid y el Khimki
Sin embargo la consecución del hito se quedó en intento. El Madrid no pudo mantener el idílico ritmo anotador, pero acabo certificando una de las actuaciones más sobresalientes en la historia del equipo merengue. Maquillando Khimki el resultado sonó la bocina final con la afición blanca entregada a un equipo que acabó con cinco jugadores por encima de los diez puntos y que sigue intratable en su feudo.
No se marcha el acento ruso del WiZink Center y es que el viernes visita la cancha merengue un CSKA que llegará directamente desde Vitoria. En definitiva, todo amante del baloncesto, sea del equipo que sea, debe disfrutar con el juego de un Real Madrid que sigue ávido de triunfo.
Real Madrid 104-76 Khimki Moscú
Real Madrid: Campazzo (15), Taylor (2), Deck (9), Randolph (19), Tavares (15) - quinteto inicial - Rudy (3), Laprovittola (0) Garuba (0), Carroll (13), Llull (6), Mickey (13), Thompkins (9).
Entrenador: Pablo Laso.
Khimki Moscú: Jovic (5), Shved (12), Evans (10), Booker (7), Gill (12) - quinteto inicial - Kramer (14), Karasev (0), Zaytsev (6), Jerebko (4), Monia (3), Valiev (0), Bertans (3).
Entrenador: Rimas Kurtinaitis.
Árbitros: Pukl, Balak, Koljensik.
Parciales: 31-25| 34-17| 27-14| 12-20|
Información: Partido correspondiente a la Jornada 9 de la Euroliga, disputado en el WiZink Center, Madrid.
El Real Madrid se pone las botas ante un Khimki impropio
Suma su cuarta victoria consecutiva en la Euroliga, una paliza ante los rusos, incapaces de parar el torrente ofensivo de los blancos. Randolph y Mickey, los mejores

Al WiZink no se puede acudir de paseo ni
Al WiZink no se puede acudir de paseo ni la Euroliga permite desidias tan flagrantes como las que expuso colectivamente el Khimki, en uno de los ejercicios de mayor inapetencia baloncestística que se recuerda. Con el colmillo afilado ante tal rival y con las ganas de afinar la puntería perdida en Miribilla, el Real Madrid se puso las botas en una paliza que por momentos pareció de récord. Un festival inesperado, pues los rusos acudían en lo alto de la tabla, presumiendo de plantilla y jugadores de renombre (aunque Janis Timma fuera baja). [104-76:
A base de talonario, la apuesta del Khimki es otra vez mayúscula. Talento y físico NBA en manos de Rimas Kurtinaitis, rodeando a uno de los mayores 'killers' del continente, ese Alexey Shved que todo lo condiciona. Resulta complicado para cualquiera encontrarle los resquicios a semejante ristra de estrellas, a no ser que se dejen la disciplina en Moscú. Cuando se preparaba para un tiroteo constante, para un duelo del alturas ofensivas, al Madrid se le deshizo el rival, que perdió el equilibrio como un ternero recién nacido hasta rozar el escarnio.
En el pim pam pum, el Madrid se quedó sólo bien pronto. Únicamente pudo el Khimki sobrevivir al primer amago local (17-8), que tenía puesta la marcha Euroliga tras el traspié del domingo en Miribilla. Cuando Anthony Randolph, completamente en vena, volvió a disparar, el zafarrancho fue total, un festival ofensivo que acabó bien temprano con un duelo que apuntaba mayor competitividad. Los blancos, que habían fallado 32 triples hacía apenas 48 horas, se fueron al descanso con 65 puntos en su casillero -su récord en una primera mitad en Euroliga-, con nueve triples de 13 intentos y con un rival sobrepasado.
Entre Randolph, Campazzo y Mickey, 39 puntos. Y eso que Taylor, el encargado de frenar a Shved, se tuvo que ir al vestuario a los cuatro minutos, esta vez con un golpe en su nariz (fue expulsado en Bilbao). Y que Carroll, que amaneció en el duelo con dos triples seguidos, cometió tres faltas en poco más de dos minutos. Unido a la baja por gripe de Causeur, dejaba una rotación exterior mermada. Que ni se notó.
Si apenas había algún resquicio para los rusos, ahí estaba el apagón sucedido en el segundo cuarto del pasado jueves contra el Barça. Pero no estaba el Madrid por la labor, ni mucho menos. Ni las energías del Khimki para la machada. Todo lo contrario, la tendencia se mantuvo a la vuelta de vestuarios, rozando la infamia. Porque los de Laso sentenciaron con un 10-0 de salida, siete puntos de Tavares y el quinto triple de Randolph, que a esas alturas sólo había errado uno que lanzó desde el centro del campo.
A partir de ahí, la nada -la diferencia máxima llegó a ser de 37 (81-44)-. Minutos para Trey Thompkins, en su primer partido del curso en Europa, para que Laprovittola tome confianza y finalmente para Garuba, en la posición de alero. Para el maquillaje ruso. Y para el disfrute del Palacio, en la que es la cuarta victoria de carrerilla en Europa.



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