Carolina Marín: una elegida para desafiar a un continente
Recuperada ya de la grave lesión de rodilla que le mantuvo inactiva siete meses, la onubense aspira a revalidar el oro logrado en Río, esta vez en Asia, meca absoluta de su deporte

- Saúl Craviotto. Policía, oro olímpico, chef... Y abanderado
Pertenece Carolina Marín a esa reducida estirpe de elegidos que son capaces de sacar un deporte del anonimato y colocarlo en la pantalla de miles de televisiones de España. Carolina Marín es Seve Ballesteros, es Pedro Delgado, es Carlos Sainz, es Fernando Alonso, con la sustancial diferencia de que Carolina Marín es ella y no él. Una mujer como fuerza tractora de la emoción de un país en lo deportivo y en lo mediático, quizá la representación más pura y genuina del necesario cambio emprendido en los últimos tiempos en la sociedad occidental en general y en la española en particular.
Carolina Marín quizá sea ya, todavía con 26 años, la mejor deportista española de todos los tiempos. En competición individual, sólo Lydia Valentín, Mireia Belmonte y Arantxa Sánchez-Vicario pueden discutirle esa condición a la onubense. Como las dos primeras, Marín aspira en Tokio a conseguir su segundo oro olímpico, algo que en la historia del deporte español sólo han logrado cinco hombres (Joan Llaneras, Saúl Craviotto, Gervasio Deferr, Rafael Nadal y Luis Doreste) y una mujer, la regatista Theresa Zabell.
Pero Marín aspira a algo más que eso, a una nueva hazaña contracultural, pues nadie en su sano juicio habría imaginado hace una década que España pudiera optar a una medalla olímpica en bádminton, hasta 2016 uno de los siete deportes sin metal español en la historia de los JJOO. Frente a la explosión juvenil que supuso Río, Tokio se presenta para la onubense como el torneo de su madurez, la oportunidad de asentar una era con su nombre en el bádminton femenino. Es ya, tras Lin Dan, la segunda mujer con más Mundiales individuales (tres) y aspira a empatar el récord de Zhang Ning como doble campeona olímpica.
Nombres chinos que delatan que la hegemonía de este deporte no corresponde precisamente a Europa. No engaña, en este sentido, el actual ránking individual, el que determina la clasificación para Tokio. Entre las 25 primeras, sólo dos nacieron fuera de Asia: la propia Marín y la danesa Mia Blichfeldt. Hay cinco chinas, cuatro japonesas, cuatro tailandesas, tres surcoreanas... El desafío que afronta la española, en fin, es el de una mujer contra un continente... y además en ese mismo continente. ¿Podrá volver a derrotarlas a todas, esta vez en su propio territorio? Ese es su reto para el año que está a una semana de comenzar.
Por ahora, no obstante, poco preocupan sus posibles contrincantes a Carolina Martín. La prioridad ahora mismo es ella y la búsqueda de su plenitud tras un 2019 que desea enterrar cuanto antes. El 27 de enero, con el nuevo año todavía en pañales, su rodilla derecha hizo crack cuando dominaba la final del Masters de Indonesia. Se levantó del suelo, tuvo los arrestos de ganar el siguiente punto pero enseguida se vio obligada a abandonar. El temido y esperado diagnóstico llegó 24 horas después: rotura del ligamento cruzado anterior. Adiós a la defensa del título de campeona del mundo en agosto y freno a la preparación olímpica a 19 meses de Tokio.
SIETE MESES PARADA
Fueron siete largos meses de recuperación. De parón obligado para la voracidad de la andaluza, hasta su regreso a las pistas en septiembre con el objetivo claro de ir encontrando sensaciones mientras recuperaba posiciones en el ranking mundial: era segunda cuando se lesionó y 25ª cuando volvió.
En este último aspecto, cualquier previsión mínimamente prudente quedó sepultada por la realidad. 15 días después de su regreso, Carolina ganó el Abierto de China, uno de los 15 torneos del World Tour del bádminton femenino. Poco después, alcanzó la final de otra de esas competiciones, el Abierto de Francia, y este mes ganó otra de ellas, el Syed Modi International, además del Internacional de Italia, en el que no cedió ni un set. Mes y medio después de su reaparición, Carolina Marín ya era la décima del ranking mundial, la posición en la que acabará el año. Ninguna jugadora ha conseguido tantos puntos por torneo disputado en 2019, pese a estar más de siete meses inactiva. Una demostración más del talento y el gen luchador que atesora.
2019 lo va a acabar Carolina concentrada en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada con el objetivo de profundizar en su preparación para la temporada que arranca con el cambio de año. Como objetivos inmediatos, el All England de marzo, previo paso por Malasia, Indonesia e India, torneos todos ellos del World Tour. A medio plazo, el reto es lograr los puntos necesarios para disputar los JJOO como cabeza de serie -la designación se realiza en julio-, desafío «muy complicado», según la propia Marín, pero factible.
Sobre ella pesará la responsabilidad de ser una de las opciones más seguras de medalla olímpica para la delegación española. «No firmo un bronce ni quiero la plata, sólo pienso en el oro», dice ella, haciendo gala de una ambición imprescindible para llegar donde ha llegado, conquistando un mundo tan lejano al suyo, ubicado allá donde le espera en verano la eternidad para convertirla de nuevo en una de sus hijas predilectas.
La peor enemiga de Carolina Marín no es oriental (y fue un condenado a prisión)
Cinco años después de una de las mayores cacicadas del deporte español, solo el buen trabajo del área deportiva de la FESBA ha acercado a Carolina Marín a su federación

Sí, van camino de cumplirse nada menos que cinco años de aquel "acuerdo unánime de la Junta Directiva-Comisión Delegada de la Federación Española de Bádminton (FESBA) en fecha 09-02-2015 acerca de mantener la normativa actual sobre la imagen de los Equipos Nacionales y debido al desencuentro manifiesto con bastantes de los deportistas afectados, se informa de la cancelación de la participación de España en el próximo Campeonato de Europa por Equipos Mixtos a disputarse entre el 11 y 15 de febrero en Lovaina (Bélgica)". ¿Recuerdan alguna cacicada parecida en el deporte español? ¿Ceder tus derechos para poder se seleccionable?
Unos días antes, el 06-02-2015, en El Confidencial habíamos publicado una información con el siguiente titular: "La Federación de Bádminton presiona a sus jugadores para que cedan sus derechos". En la entradilla se añadía que "la FESBA obliga a sus jugadores a ceder sus derechos de imagen y publicidad para poder ir al Europeo de equipos mixto, algo a lo que todos se han negado", para ya en el texto explicar que "según la FESBA, "el bádminton español ha cambiado radicalmente en los últimos años gracias, por un lado, a su trabajo mediante el programa de Alta Competición (AC)". Es decir, que parece evidente que el éxito de Carolina Marín en el Mundial disputado el año pasado en Dinamarca se le ha subido a la cabeza a David Cabello y sus colaboradores".
Aunque nunca lo he hecho público, creo que ha llegado el momento. Con fecha 11-02-2015, David Cabello presentó una demanda "por un presunto delito de calumnias y difamación". Si bien ni siquiera fue admitida, sus intenciones y sus malas artes quedaron claras. Es lo que tiene que de repente los focos iluminen algo que antes estaba a oscuras y era relativamente sencillo maniobrar. En breve entenderán a lo que me refiero y dudo que cuando lo lean no se lleven las manos a la cabeza.
Aún así, justo un mes más tarde, el 12-03-2015, el presidente de la FESBA visitó El Confidencial. "Te has convertido en una persona muy famosa en nuestro deporte y Carolina es una gran seguidora tuya, igual que lo soy yo", le dijo Cabello a quien firma este artículo y le hizo aquella entrevista cuyo titular reveló lo que estaba por llegar y que, echando la vista atrás, explica muchas cosas: "No sería descabellado que Carolina Marín dejara la federación española". Lo dicho.
Visto lo visto, y aunque seguro que no lo recuerdan, es normal que el 26-06-2015 Carolina Marín no tuviera ningún reparo en decir públicamente en Santander que "lo mejor es que el presidente y otras personas dimitan para que el bádminton español no se vea afectado". Y es que, como ella mismo reveló, "me han amenazado y me he sentido como una porquería. No me han ayudado nada, todo han sido impedimentos. Estoy muy decepcionada, no pensaba que una medalla de oro me iba a dar tantos problemas. Cuando este conflicto empezó no entendía nada". "Preferiría no haber ganado el oro. Lloré mucho y he tenido que llamar a Fernando (Rivas) a las doce de la noche", confesó la jugadora ante el asombro de los presentes, aunque no de su entrenador, ni tampoco de la entonces directora general del CSD, Ana Muñoz, así como de los lectores de El Confidencial, claro está.
Desde entonces, y a pesar de todo, Carolina no dejó de seguir logrando unos éxitos sobradamente conocidos y, sobre todo, reconocidos: el oro olímpico en Río 2016, dos Mundiales más (el de mismo 2015 y 2018), tres Europeos más (2016, 2017 y 2018), entre otros. Por contra, y como informábamos hace unos días, la FESBA no solo no ha sido capaz de rentabilizar el hecho de tener a la mejor deportista española de la historia, sino que su presidente no dejó el cargo ni cuando fue condenado a seis meses de cárcel por un delito de plagio, en el que, por cierto, estuvo acusado el actual Secretario General de la Federación Española de Fútbol (RFEF), Andreu Camps. No, no es casualidad que haya terminado al lado de Luis Rubiales...
Menos mal que en la FESBA, y más concretamente en su área deportiva, sí se ha intentado —y conseguido— reconducir las relaciones con Carolina Marín. Así, el pasado 14-06-2019, el programa 'Se busca campeón' tuvo a la jugadora onubense como madrina en un acto celebrado en el CAR de Madrid. Lo que tenía que ser algo normal, llamó la atención positivamente. La campeona olímpica entregó los 'grips' que reconocen el trabajo de los jóvenes jugadores y jugadoras, quienes lógicamente ven en ella al mejor referente posible. Lo dicho, destacar la labor de los responsables del área deportiva para recuperar la sintonía con su campeonísima.
56 personas están hablando de esto
Como quiera que el tiempo da y quita razones, las irregularidades que el Consejo Superior de Deportes (CSD) está investigando pondrán a cada uno en su sitio. Ya es triste que la peor enemiga de Carolina durante todos estos años no haya sido una jugadora oriental, sino el presidente, y quienes le bailan el agua, de su propia federación, a la que Marín tanto ha dado y, lo más importante, tanto seguirá dando en cuanto el camino esté despejado y el bádminton español depure responsabilidades en una gestión desgraciadamente habitual en el ámbito federativo español. Con muchas y honrosas excepciones, claro está, de quienes de verdad están en su deporte para servirlo y no para servirse...





Comentarios
Publicar un comentario