El último visitante capaz de asaltar el Palacio había sido, precisamente, el Zalgiris Kaunas. El 4 de abril del año pasado, en la última jornada de la fase regular de la Euroliga, los de Jasikevicius ganaron 86-93, con 27 puntos del ahora azulgrana Brandon Davis, en un partido en el que los blancos no tenían nada en juego. Desde entonces, el Madrid ya ha enlazado 31 victorias consecutivas en su pista (incluyendo las dos de la pasada Supercopa, aunque entonces era cancha
neutral por protocolo). Casi inexpugnable con el apoyo de su hinchada, los madridistas solo cedieron cuatro derrotas en casa en toda la temporada 2018-2019 (dos en Liga y dos en Euroliga) y permanecen invictos en el WiZink en el presente curso. Con un balance general de 30 triunfos y 6 derrotas en los 36 partidos disputados,
los de Laso igualaron una de sus plusmarcas históricas: las 13 victorias europeas seguidas que enlazaron en la 13-14 (la campaña de los récords, en la que permanecieron invictos hasta finales de enero). Nadie había encadenado más de 12 con el actual formato de la competición continental.
Mezclando talento y oficio, defensa y recreo, los blancos volvieron a marcar territorio. De salida, Laso reunió en pista a tres pívots: Mickey, Thompkins y Tavares (junto a Campazzo y Causeur). Repitió el técnico la innovadora fórmula que estrenó con éxito en la visita liguera a la cancha del Betis a mediados de diciembre, también en ausencia de Deck. “Me escribió un amigo diciéndome que esta era una de mis pajas mentales”, explicó el entrenador madridista tras el experimento. “Salió bien, pero no sé si lo volveremos a hacer. Son situaciones que planteo para el futuro, muchas veces no hay tiempo para entrenar y debemos aprovechar los partidos para probar cosas”, analizó entonces. Lo repitió y aprovechó el Zalgiris los desajustes del planteamiento para presentarse con un parcial de 2-8. Pero, con una zona 2-3, las primeras asistencias de Campazzo y una secuencia de 8 puntos de Mickey, el Madrid se hizo con el mando en el juego y el marcador antes de que Laso desmontara el plan dando entrada a Rudy por Thompkins. No le bastó a Jasikevicius con el acierto del polifacético Walkup y la brega de Landale para ganarle terreno a los blancos
Un contundente tapón de Tavares a Leday marcó el punto de inflexión para la disolución de la efervescencia del conjunto lituano. Y cuatro triples consecutivos de un Rudy pletórico espolearon definitivamente al Madrid. El mallorquín prolongó la inspiración voraz mostrada el lunes ante el Valencia y, con un contraataque coronado con un mate, estiró la renta madridista (40-27, m. 16). En mitad de unos vigorosos minutos de los blancos, con otro mate de highlight de Taylor, el Zalgiris se agarró a la productiva aparición de Lekavicius (16 puntos en los ocho minutos que disputó del segundo cuarto) para capear el temporal y rebajar la desventaja a la mitad. Pero Rudy respondió a la ráfaga del base lituano con otro triple, el quinto en siete lanzamientos (17 puntos en 10 minutos), para asegurar la ventaja local antes del viaje a los vestuarios (47-41). El Madrid cerró la primera mitad con un 19 de 29 en tiros de campo, dominando el rebote y abrumando en el capítulo de asistencias (13-5).
Sentadas las bases, Campazzo y Tavares se lanzaron a cerrar el triunfo del Madrid en la reanudación. Los blancos pasaron en un santiamén del 47-43 al 60-48, con la intimidación del caboverdiano por bandera y nueve puntos del Facu en ese tramo. Estiró la rendición el Zalgiris con el protagonismo episódico del exmadridista KC Rivers, pero a Jasikevicius le faltaron recursos para contener a un rival inabarcable. Unas veces Laprovittola, dando continuidad al suministro de asistencias de Campazzo; otras Mickey, sumando puntos a su abnegado trabajo; y muchas Rudy, coleccionando robos fundamentales garantizaron la victoria blanca, la decimotercera consecutiva, otro récord del Lasismo. La 15ª en 18 jornadas para seguir encabezando la clasificación. En la temporada 2013-2014, el Madrid firmó una racha histórica de 31 victorias seguidas, permaneciendo invicto de octubre a enero en todas las competiciones. La cadena triunfal se rompió en su visita a Moscú, donde cayó ante el CSKA, su rival el próximo martes, el siguiente obstáculo para prolongar otra secuencia para la enciclopedia.
Luka Doncic y Anamaria Goltes: una nueva vida de lujo, belleza y NBA en Dallas
Luka Doncic y Anamaria Goltes, el pasado junio
La estrella eslovena de los Mavericks deja atrás al niño que deslumbró al mundo en el Real Madrid de baloncesto.
El fenómeno
Luka Doncic camina a pasos agigantados. El joven de 20 años,
en su segunda temporada en la NBA, es uno de los deportistas del momento y su nombre ya se ha colado en las quinielas para convertirse en el MVP de la mejor liga de baloncesto del mundo. Desde que llegara a Dallas en verano de 2017 su vida ha cambiado radicalmente:
Desde aquel niño que aterrizó en la cantera del Real Madrid a la estrella internacional que es en estos momentos.
Doncic se convirtió en un icono del Real Madrid siendo todavía un adolescente. En abril de 2015 (con sólo 16 años) debutó con la camiseta blanca y, desde entonces, los éxitos se sucedieron: una Euroliga, una Copa Intercontinental, tres Ligas y dos Copas del Rey. A ello hay que añadir el Eurobasket que logró con la selección eslovena. Una carrera precoz que estaba destinada a desembocar en la NBA.
El base firmó con los Dallas Mavericks tras ser traspasado por los Atlanta Hawks. Y hacia la ciudad tejana trasladó sus maletas. Siempre acompañado de su novia, la modelo Anamaria Goltes, también eslovena, que trabaja con diferentes marcas de moda a través de su perfil de Instagram. Es habitual su presencia en las primeras filas del American Airles Center (pabellón de los Mavs) con la camiseta de Luka. La pareja reside en el centro de la ciudad en un lujoso piso de uno de los barrios más cosmopolitas. Las imágenes de ambos son constantes en sus redes sociales, siempre acompañados por sus perros, Hugo y Gia.
Entre videojuegos, series y partidos del Real Madrid de baloncesto, la fama de Doncic en la NBA se eleva de manera imparable. De hecho, es el jugador más votado para el Partido de las Estrellas, que se disputará en febrero en la ciudad de Chicago, por delante de nombres como LeBron James o James Harden.
Otra buena medida de su impacto mediático es el reciente contrato que ha firmado con la marca de zapatillas Jordan Brand. Un acuerdo por cinco temporadas que le reportará 100 millones de dólares, es decir, alrededor de 20 por año. Más del triple de su sueldo en los Dallas Mavericks.
Sus actuaciones abren los informativos de deportes cada tarde. Promedia 29,3 puntos, 9,6 rebotes y 8,9 asistencias por partido. Además, suma más triples-dobles que cualquier otro jugador de la historia a su edad. Pero no es sólo su baloncesto lo que ha encandilado al público. El esloveno, al final de cada encuentro, se acerca a la grada para fotografiarse con todos los aficionados que le aclaman. En especial con los niños. El pasado domingo, en Boston, le regaló sus zapatillas firmadas a una niña que se encontraba en primera fila. Un gesto que la pequeña seguro no olvidará.
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