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Dakar 2020

Alonso, segundo en una especial con navegación, dunas y un rápido tramo final

El piloto de Toyota logra su mejor clasificación de etapa en una jornada en que Sainz cedió algunos minutos por la dificultad de abrir pista. El de Mini sigue líder de la general 


 

Fernando Alonso y Marc Coma, durante la octava etapa del Rally Dakar.
Fernando Alonso y Marc Coma, durante la octava etapa del Rally Dakar. 
Después de una etapa rapidísima este domingo, Carlos Sainz tomó la salida desde el campamento de Wadi Al Dawasir, el mismo destino al que llegaría tras una especial en bucle por la zona más al sur de Arabia Saudí que visitará el Rally Dakar esta edición. 477 kilómetros de carrera en la que el escenario cambió poco respecto del día anterior, aunque se añadieron algunas dunas más que complicaron la navegación y también el pilotaje. Buena cuenta de ello dio Sainz, que se quedó atrapado en una duna, donde perdió más de diez minutos. Fue la peor jornada para el madrileño, que concedió 19 minutos respecto del ganador, Serradori, y aun así logró mantener el liderato de la general, con seis minutos sobre Nasser Al Attiyah (Toyota) y 13 sobre Stéphane Peterhansel (Mini)
El catarí, de hecho, alcanzó a Sainz al cabo de 100 kilómetros. Abrir pista en según qué etapas es más complejo, y lo fue especialmente este lunes, cuando las motos se quedaron en el vivac en señal de duelo y por respeto a su compañero Paulo Gonçalves, fallecido el día anterior. Así pues, Al Attiyah adelantó a Sainz del mismo modo en que Peterhansel se acercó mucho a sus dos rivales y los tres, los grandes favoritos de la prueba, fueron alternándose en la ardua labor de guiar la carrera en una jornada en que no había marca alguna por delante, como normalmente ocurre con las roderas de las motos, siempre más madrugadoras. Además, los pilotos se encontraron con zonas de arena blanda, más técnicas y dificultosas.
“Ha sido una etapa supercomplicada, con mucha duna, mucho terreno fuera de pista, sin trazas y súper complicado. Hoy era un día para salvar la etapa, sabíamos que podíamos perder tres minutos con Nasser y otros seis con Peterhansel, al final han sido unos pocos más. Mañana, aunque salimos bastante atrás espero poder atacar para recuperar un poco de tiempo”, asumió el líder.
Los tiempos de los dominadores de la carrera, que rodaron juntos los últimos 70 kilómetros, fueron esta vez considerablemente más lentos que los de sus perseguidores, que siguieron sus huellas y pudieron darle más a fondo al acelerador.
Fue el caso de Mathieu Serradori (Century), que se adjudicó su primera victoria de etapa en el Rally Dakar, al terminar la especial en 3h 48m 23s, y de Fernando Alonso (Toyota), que culminó su mejor etapa hasta la fecha con un segundo puesto, a 4m 04s. Alonso, que salía sexto, empezó a recortar diferencias con los más rápidos tras los primeros 150 kilómetros, perdió algunas posiciones a medida que avanzaba la carrera y a consecuencia de un pinchazo y recuperó al final, donde esperaban 40 kilómetros en línea recta para sacar toda su velocidad. “Tras pinchar estábamos más enrabietados”, concedió.
El segundo puesto no cambia en nada sus opciones en este Rally, pero supone una alegría para una pareja de novatos cuya participación ha despertado tanto interés como suspicacias. “Ha sido un buen día, es bonito luchar por una victoria de etapa. Sé que este segundo no tiene gran valor, pero para nosotros en el equipo o para Marc en el coche son momentos de muchísima alegría, de emoción, porque sabemos la dificultad que tiene lo que vivimos ahí, en esos 477 km, los sustos que nos llevamos, los saltos, las alegrías”. 

Resumen de la etapa 9 del Rally Dakar 2020 en Arabia Saudí

Peterhansel se llevó su segunda victoria en una etapa que Sainz finalizó a 6:31 del francés. Las motos volvierón a la acción con el triunfo de Quintanilla. 



Dakar 2020 en directo y en vivo: Alonso y Sainz en la etapa 9

Así vivimos la novena etapa del Rally Dakar 2 


Carlos Sainz cede más de seis minutos con Al-Attiyah y deja un Dakar apretadísimo 

El Dakar se pone muy emocionante en la categoría de coches. Hoy Carlos Sainz ha cedido buena parte de la ventaja que tenía sobre Nasser Al-Attiyah y ya siente el aliento en el cogote del 'príncipe' catarí. El madrileño, quinto en la etapa, se dejó 6:31 sobre Stéphane Peterhansel, ganador hoy en Haradh, y 6:16 respecto a Al-Attiyah, de modo que su ventaja sobre el primer Toyota ahora es de sólo 24 segundos.
Hoy era a priori un día favorable para Sainz, que salía detrás de Peterhansel y Al-Attiyah, pero con un importante inconveniente: tenía tres pilotos más lentos (dado que partía decimoquinto la distancia de salida con ellos era de dos minutos) a los que adelantar, lo que podía condicionar su arranque de jornada. Sin embargo, no perdió demasiado tiempo en esos primeros cien kilómetros hasta que, según ha podido saber MARCA, un error de navegación antes del kilómetro 156, en una zona de pista poco visible, le hacía ceder 5:17 con Peterhansel y casi cinco con Al-Attiyah.
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En la segunda mitad del día Sainz tampoco se libró de un segundo problema: la extraña rotura de la banda de rodadura de un neumático, que habían cambiado en la neutralización para asegurar y que se rompió sin previo aviso. Un hecho que les costó en torno a tres minutos adicionales.
A partir de ahí la situación entre los tres candidatos al triunfo final no cambió sustancialmente. Peterhansel y Al-Attiyah rodaron todo el día en un pañuelo, con distancias entre ellos siempre inferiores al minuto (en meta sólo 15 segundos separaron al catarí y al francés).
La clasificación general queda apretadísima. Sainz saldrá mañana a la maratón con 24 segundos sobre Al-Attiyah y 6:38 sobre un Peterhansel que está demostrando de nuevo una calidad impresionante como piloto de raids, manteniéndose en la pelea hasta el final pese a las complicadas circunstancias en las que llegó a esta edición del Dakar.
La novena etapa del Dakar conectaba Wadi Al-Dawasir con el paraíso petrolífero de Haradh en un recorrido de 410 kilómetros que mezclaba terreno roto con piedras al inicio, planos de arena rápidos y pistas rápidas algo más anchas. La larga distancia total del día (los pilotos recorrieron, además, otros 476 kilómetros en enlaces) hizo que, de nuevo, la etapa tuviese una alta velocidad media.

Alonso, atrás y abriendo pista

Como se esperaba, hoy no era el día adecuado para que Fernando Alonso pudiera brillar al mismo nivel que en los días anteriores. Salía segundo y, con menos referencias, su ritmo no pudo ser tan veloz como nos había acostumbrado en las últimas jornadas. Eso sí, sobre el kilómetro 150 ya estaba delante de Serradori, lo que le colocó abriendo pista por primera vez desde que se embarcó en esta nueva especialidad.


El asturiano terminó a 13:03 de Peterhansel, más o menos el resultado que podía ser esperado para un día poco propicio estratégicamente. Pero tiene una muy buena opción mañana, ya que saldrá detrás de todos los favoritos y tendrá los Toyota de Al-Rajhi, De Villiers y Ten Brinke por delante, que deberían ser los que cubran las espaldas de Al-Attiyah en caso de dificultades. Nani Roma (Borgward) fue noveno a 13:52 de 'Monsieur Dakar'.
Recordemos que mañana se disputa la primera parte de la etapa maratón, una larga especial de 534 kilómetros entre Haradh y Shubaytah donde habrá que extremar el cuidado ya que no habrá asistencia mecánica tras la especial. Serán los propios pilotos los que tengan que resolver cualquier problema que surja mañana en carrera. 

Sainz pierde casi toda la ventaja en el Dakar por un neumático defectuoso

Solo 24 segundos separan a Al Attiyah del español tras la novena etapa a falta de tres jornadas. Alonso acaba noveno tras abrir pista 

Carlos Sainz, piloto de Mini.Ampliar foto
Carlos Sainz, piloto de Mini. 
El Rally Dakar va que se las pela. Y las distancias se miden en segundos. Este martes en la inhóspita Haradh, un enclave construido en torno a las explotaciones de petróleo en el que se levantó una incómoda tormenta de arena, Carlos Sainz vio cóm
Y solo quedan tres jornadas, entre ellas una etapa maratón y una última que pretende ser poco más que un paseo camino de Qiddiya, donde espera el podio final. No hay margen para la estrategia ni para la especulación. “Hay que ir día a día y ver qué pasa, hoy teóricamente debería haber sido un buen día y no ha sido así. Podríamos haber recuperado un poco de tiempo, pero ha sido al contrario. El ritmo al que se está yendo ya es el máximo”, dijo Sainz. 
Apenas unos segundos, 15 concretamente, separaron a Stéphane Peterhansel (Mini) de Nasser Al Attiyah (Toyota) cuando ambos cruzaron la meta al final de la especial, 410 kilómetros de suelo duro y pedregoso, con mucha tierra y un poco de arena fina al acercarse al destino. Una especial que arrancó después de 377 kilómetros desde Wadi Al Dawasir hasta el punto de salida. Largas horas de enlace antes de empezar a competir. Largo día para acercarse a Rub Al Jali, el mayor desierto continuo de arena del mundo. Cuarto vacío, se le llama, por lo estéril del lugar.
Allí llegó Carlos Sainz con el rostro abatido y la mirada puesta en la clasificación general después de ceder más de seis minutos sobre el catarí. Acaban de cambiar las dos gomas traseras en la neutralización cuando, al cabo de 100 kilómetros perdieron, de repente, la banda de rodadura, la banda exterior de caucho que circunda a la carcasa. Un error de navegación y este contratiempo les hicieron perder seis minutos. Al terminar la etapa solo 24 segundos le separaban de Al Attiyah, su principal perseguidor. A poco más de seis está el francés, Monsieur Dakar, que dio un golpe de efecto con su triunfo, el tercero en este Rally. “Hemos salido a matar”, dijo al terminar.
Tanto Al Attiyah, último ganador del Dakar, como Peterhansel han apretado las tuercas a Sainz en las últimas etapas y las distancias se han ido acortando hasta prácticamente reducirse a la nada entre el primer y el segundo clasificados. Sí, Sainz sigue siendo el líder, pero como él mismo decía es un líder anecdótico. “24 segundos es verdaderamente poco”, dijo.
La especial tuvo mucho más encanto para la pareja que forman Fernando Alonso y Marc Coma, que no pelean por llevarse el ansiado Touareg y que pese al problema sufrido en la segunda etapa ya están en el top 10 de la general. Este martes, además, experimentaron lo que es abrir pista con su Toyota. Salían en segunda posición, pero atraparon bien pronto a Serradori. La brújula de Coma, tantas veces acostumbrado a ser el primero en tomar la salida cuando competía en motos no falló y apenas tuvieron que lamentar un pinchazo. Eso sí, abrir tiene sus contrapartidas. Y Alonso terminó noveno a 13 minutos de Peterhansel. La jugada puede completarla el debutante mañana, cuando vuelven las dunas y salir detrás de los mejores pilotos es una ventaja. “Me ha ido muy bien en las dunas hasta ahora”, avisó.

Quintanilla se acerca a Brabec

Tras cancelar la octava etapa para las motos, afectados y aturdidos como estaban los pilotos tras la muerte de su colega Paulo Gonçalves, la acción volvió al Rally Dakar este martes. Kevin Benavides (Honda) tomó la salida en primer lugar y dio por retomada la competición. Le siguió Joan Barreda (Honda), segundo en la última etapa disputada, desaparecido los últimos días tras la triste noticia, recluido en su autocaravana. A ellos se les sumaron desde atrás el líder de la general Ricky Brabec (Honda), el campeón de 2019 Toby Price (KTM) o el chileno Pablo Quintanilla (Husqvarna), que pelearon todos por adjudicarse el mejor tiempo camino de Haradh.
Al final, fue Quintanilla, que llegó desde atrás, siguiendo la guía de sus rivales, quien se llevó la etapa y ganó así su primera especial. El chileno, segundo de la general, tiró del gas para imponerse en la novena etapa. Se trató, nuevamente, de una especial con tramos muy rápidos. En segundo lugar terminó Price, a casi dos minutos. El australiano necesitaba subirse a la moto para olvidar los malos recuerdos de dos días atrás. Y reaccionó como mejor sabe: voló con su KTM. A poco menos de tres minutos del ganador terminó Barreda, que todavía no ha logrado ninguna victoria este año, extraño en él, piloto rápido donde los haya y ambicioso. Dos caídas en cuatro días lastraron su inicio en este Rally; este martes tuvo que conformarse con terminar tercero.
Brabec, líder de la general, llegó a casi cuatro minutos de Quintanilla. Tras la victoria de este martes, el chileno recorta distancias con la cabeza y se queda a 21 minutos del californiano, aunque, admite, no le quedan etapas para tirar de estrategia. Solo podrá, dice, darle al gas y esperar. Lo mismo que Price y Barreda, tercero y cuarto de la general a 26 y 28 minutos, respectivamente.  

Laia Sanz: “No nos quedan muchas ganas de dar gas”

Tras el accidente fatal que terminó con la vida de Paulo Gonçalves, los pilotos, testigos casi todos del suceso, se preparan para volver a la competición 




Toby Price, durante la etapa siete en la que falleció Gonçalves. 
Venía de surcar unas dunas y justo asomaba la cabeza a una llanura cuando vio a lo lejos una moto que volaba por los aires. Toby Price, 32 años, piloto de KTM y ganador del Rally Dakar en dos ocasiones, se paró sin dudarlo un segundo junto al cuerpo de Paulo Gonçalves, 40 años, decimotercer Dakar, que acababa de tener una caída fatal. “Supe al momento que estaba muy grave”, explica un día después. Intentó salvarle la vida. Adecuó su cuerpo, avisó a las asistencias y solicitó el helicóptero de emergencia.
Al cabo de unos minutos llegó Stefan Svitko. “Hicimos todo lo que pudimos, intentamos que respondiera de alguna manera”, cuenta. Pero la respuesta no llegó. Tampoco la obtuvieron los doctores, que trataron de reanimarlo, lo intubaron y finalmente lo trasladaron en helicóptero hasta el hospital más cercano. “Me costó casi 20 minutos recuperarme y volver a subirme a la moto. Las asistencias tuvieron también que consolarnos a Svitko y a mí”, sigue Price, a quien se le amontonan los recuerdos amargos. Ambos estaban destruidos. 


Laia Sanz: “No nos quedan muchas ganas de dar gas”

Tras el accidente fatal que terminó con la vida de Paulo Gonçalves, los pilotos, testigos casi todos del suceso, se preparan para volver a la competición



Toby Price, durante la etapa siete en la que falleció Gonçalves. En vídeo, los detalles del accidente del portugués.  AFP
Venía de surcar unas dunas y justo asomaba la cabeza a una llanura cuando vio a lo lejos una moto que volaba por los aires. Toby Price, 32 años, piloto de KTM y ganador del Rally Dakar en dos ocasiones, se paró sin dudarlo un segundo junto al cuerpo de Paulo Gonçalves, 40 años, decimotercer Dakar, que acababa de tener una caída fatal. “Supe al momento que estaba muy grave”, explica un día después. Intentó salvarle la vida. Adecuó su cuerpo, avisó a las asistencias y solicitó el helicóptero de emergencia.
Al cabo de unos minutos llegó Stefan Svitko. “Hicimos todo lo que pudimos, intentamos que respondiera de alguna manera”, cuenta. Pero la respuesta no llegó. Tampoco la obtuvieron los doctores, que trataron de reanimarlo, lo intubaron y finalmente lo trasladaron en helicóptero hasta el hospital más cercano. “Me costó casi 20 minutos recuperarme y volver a subirme a la moto. Las asistencias tuvieron también que consolarnos a Svitko y a mí”, sigue Price, a quien se le amontonan los recuerdos amargos. Ambos estaban destruidos.
En estado de shock se quedó Kevin Benavides, excompañero de Paulo en el equipo Honda y muy amigo del portugués. Cuando llegó al lugar del accidente unos minutos más tarde también se detuvo. Quería ayudar. Pero como ya lo estaban asistiendo los doctores se quedó junto a Price, que lloraba desconsolado mientras Svitko permanecía junto al cuerpo de Gonçalves. Benavides vio una moto Hero y pensó que el piloto a quien trataban de salvarle la vida era Joaquim Rodrigues, cuñado de Paulo. Se marchó cuando le aseguraron que no podía hacer nada más. E hizo 200 kilómetros hasta el siguiente repostaje sin quitarse de la cabeza lo que acababa de vivir. “Pensando en cómo le iba a decir a Paulo que era su cuñado”, explica 24 horas después.

Benavides se enteró de la confusión al encontrarse con el resto de competidores en aquel repostaje, una parada angustiosa para todos, como lo fue la etapa, pues la mayoría pasó por aquel fatídico punto y vio el despliegue, ya que Gonçalves había sido de los primeros en tomar la salida en la especial. “Me puse muy mal. Me sentí mal por haberme ido, por no haber pensado que fuera él, por no haber prestado más atención. Me quedé tirado en el piso. Me tuvieron que ayudar a levantarme”, recuerda Benavides. Tras el impacto de la noticia todavía le quedaban unos 60 kilómetros por recorrer. “Estuve llorando hasta el final. No podía creer que fuera él. Aceleré solo por él”.
Completar la especial fue un martirio para la mayoría de participantes. “Los últimos 260 kilómetros fueron muy difíciles, era complicado asimilar el roadbook e intentar concentrarse en lo que tenías delante”, cuenta Price. A los tres les fue devuelto el tiempo perdido en el lugar del accidente. De hecho Benavides sería, reajustados los cronos, el ganador de la etapa.
El accidente que acabó con la vida de Gonçalves, ocurrió “en una zona muy rápida y abierta, la llamamos plato, la haces a todo gas”, explica Price. La etapa del domingo era “exageradamente rápida, todo planos a fondo, cruzabas un cordón de dunas de 500 metros, luego otra vez a fondo; y así todo el rato”, apuntaba Benavides. Se corrió a 125 km/h de media. “Lo que pasó fue una desgracia. Es cierto que la etapa era peligrosa, porque cuando una etapa es rápida pero vas por pistas el libro de ruta continuamente te marca los peligros, pero en una zona fuera de pistas no se marcan los peligros. Era, además, una etapa que no dependía de la técnica sino de quién le metía más narices”, añade Sanz.
El domingo atropelló a los pilotos con la peor noticia. La quietud se apoderó del vivac desde media mañana, los pilotos se asomaron más que nunca a las zonas comunes, al comedor, a la plaza, en busca de refugio y calor, de charla y desahogo. Y para cuando se celebró la reunión habitual de las ocho con el director de la carrera ya habían decidido que no correrían este lunes. Por respeto a Paulo y a su familia. En homenaje al equipo Hero, que abandonó la prueba. “Sería como continuar el Dakar como si no hubiera pasado nada”, señala Laia Sanz. Y, tras un minuto de silencio, comieron y cenaron en el comedor, en compañía de otros pilotos.
Este lunes fue un día extraño en el vivac. La etapa discurría en torno a Wadi Al Dawasir, de modo que las motos, al no competir, tampoco tenían que desplazarse a ningún otro lugar. La mayoría de los pilotos se recluyeron en sus autocaravanas o con sus compañeros. Trataban de asumir las cosas, de pasar un duelo corto y necesario. De prepararse para volver a correr. Trabajaron especialmente en ello quienes trataron de salvarle la vida a Gonçalves. Como Price, que tuvo el apoyo psicológico de los médicos del equipo y hacía una lectura positiva: “Me reconforta el saber que estuvimos allí e hicimos todo lo que pudimos”.
“Un día así sí te preguntas qué haces aquí y si vale la pena. Más si vienes con alguien tan cercano como es mi caso”, indica Sanz, que corre por primera vez el Dakar con su pareja, Jaume Betriu (FN Speed). “No nos quedan muchas ganas de coger la moto y dar gas”, añade. “Cada día que nos subimos a la moto nos jugamos la vida, pero seguro que si preguntas a cualquiera en el vivac te dirá que no quiere dejar de correr. Es nuestra pasión. También lo era para Paulo. Amaba el Dakar y el deporte. Siempre se estaba riendo. Solo confiamos con no encontrarnos con muchos días como estos, pero sabemos que en este deporte pasan estas cosas”, concede Price. “Somos pilotos y afrontamos todos estos riesgos. No estamos acostumbrados a que pasen estas cosas, pero sabemos que pueden pasar. Ahora vamos a valorar mucho más otras cosas. Yo seguiré haciendo lo que me gusta. Seguiré por Paulo y por mí”, cierra Benavides. 




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