
Llull, durante el partido de Copa del Rey entre Real Madrid y RETAbet Bilbao Basket
Llull se pone la capa y lidera el triunfo del Real Madrid sobre RETAbet Bilbao Basket
El balear mostró su mejor versión, anotó 19 puntos y guió al Madrid ante un rival combativo. Los de Mumbrú acabaron muriendo con la cabeza alta.
El Real Madrid se planta en la semifinales de la Copa después de imponerse a Bilbao Basket en un partido que acabó decidiendo Llull en el último periodo. Valencia será el rival de los blancos por un puesto en la final.
Sin opción a digestión, el Martín Carpena barría del parqué las sonrisas de Valencia para que Bilbao y Madrid calentaran antes del segundo duelo de la Copa del Rey. Si Doncic animaba a los suyos desde Dallas, el pabellón estaba dividido. El equipo de Mumbrú buscaba hacer sonar por segunda vez en esta víspera de San Valentín las campanas de la Copa. Mientras, los de Laso tenían la obligación de hacer valer una condición de favorito que en esta Copa se desvanece con facilidad.
Inicio sin sobresaltos
Soltó Peruga el balón al cielo de Málaga y el segundo partido de esta Copa arrancó con Bilbao dejando el miedo de lado. Anotaban rápido en el comienzo los hombres de negro, sin apenas cumplir la mitad de posesión, pero respondía el Madrid desde la paciencia para liderar tímidamente el partido en el comienzo.
Mientras que Randolph y Rouselle destapaban el tarro de la anotación, Mumbrú y Salgado alzaban la voz desde la banda pidiendo más intensidad a los suyos. Ese ímpetu solicitado desde el staff del RETAbet mantenía el partido tan igualado como falto de ritmo. El que sí mostraba un compás latino era un Tavares obcecado, para bien, en el rebote y en la intimidación para evitar las penetraciones rivales.
Las altas pulsaciones que el final del Barcelona - Valencia había provocado eran paliadas por un primer cuarto insulso que Madrid y Bilbao cerraron con un 23-21 y más puntos que emoción. La partida de ajedrez entre Mumbrú y Laso había comenzado sin enroques y el mismo guión iba a seguir el segundo acto.
Los minutos corrían y las alternancias en el marcador eran incontables. La segunda unidad de ambos equipos respondía, pero no lograba romper la igualdad. Siete puntos seguidos de Llull iniciaban el 'picorcito' en el balear, pero no era el único que notaba calientes sus muñecas. Rouselle dirigía de manera sobresaliente a los suyos, cuidaba el balón mejor que nunca, y situaba a su equipo ligeramente por delante a falta de 3 minutos (39-41).
Pero si Causeur y Deck daban la vuelta al marcador y amenazaban con romper, por fin, el partido, Mumbrú pedía tiempo muerto para frenar el sprint merengue antes del descanso. Un triple de Campazzo era respondido por Bouteille y el duelo que se marchaba al parón con un 50-47 que resumía a la perfección lo vivido en la primera mitad.
El Madrid activa su defensa
El Bilbao había manejado el ritmo del choque desde el arranque, o al menos esa sensación había dado, y el Madrid, con trabajo y paciencia, estaba liderando por milímetros la carrera hacia las semifinales. El tercer acto entraba en acción y Bilbao mantenía el guión de evitar que el Madrid corriera al contraataque cuando fallaban. Pero con esa pauta volando sobre el Carpena, Carroll se activaba y ponía al Madrid 7 arriba, intentaba responder Bilbao, pero el conjunto blanco había metido la directa.
Después de que Deck convirtiera el primer contraataque del partido, notable partido del argentino por cierto, Mumbrú solicitaba un tiempo muerto que iba a activar más al rival que a su equipo. El nivel defensivo del Madrid parecía haberse duplicado y eso le llevaba a alcanzar una ventaja de 16 puntos que, por otro lado, no le hacía creer que el partido estaba solventado. Eso sí, el Madrid había encontrado el camino.
Campazzo empezaba a correr y a anotar, rozando el doble-doble, y Mumbrú que se desesperaba en la banda con la frágil defensa de los suyos. Un arreón final de los mismos que le habían sacado de los nervios evitaba que la sangre llegara al río antes de tiempo.
Llull a escena
73-63 finalizaba el tercer acto y, con esa decena de puntos de ventaja, el Madrid afrontaba un último cuarto decisivo. La lucidez que los de Laso habían mostrado a la vuelta del descanso brillaba por su ausencia en el arranque del acto final y eso daba vida a un Bilbao Basket sobrado de fe.
Con los de Mumbrú sobrados de esperanza entró en escena Sergio Llull. El balear llegaba bajo un halo de dudas, para algunos, a esta Copa y en el momento más delicado tiró de veteranía para frenar el arreón vizcaíno. Siete puntos seguidos del jugador más decisivo del Madrid en la última década dejaba el partido visto para sentencia a falta 4 minutos (87-74).
Pero una última vida le iba a quedar a Bilbao que, gracias a Bouteille, llegaba al último minuto siete puntos por debajo en el marcador. Pero ese empujón final lo iba a frenar Tavares con un mate sensacional que, ahora sí, dejaba el partido a la espera del bocinazo final.
El Real Madrid se planta en las semifinales de la Copa del Rey después de imponerse a Bilbao Basket en un partido igualadísimo. Los de Laso se verán las caras con Valencia por un puesto e la final del domingo. Las campanas de la sorpresa no sonaron por segunda vez en un Carpena que apaga las luces antes de la doble función de mañana.
Real Madrid 93-83 RETAbet Bilbao Basket
Real Madrid: Campazzo (13), Carroll (7), Deck (16), Randolph (9), Tavares (12) - quinteto inicial - Causeur (10), Rudy (3), Laprovittola (-), Reyes (-), Llull (19), Mickey (2), Taylor (2).
Entrenador: Pablo Laso.
RETAbet Bilbao: Rouselle (16), Rafa Martínez (7), Bouteille (13), Sulejmanovic (8), Balvin (12) - quinteto inicial - Rodríguez (7), Schreiner (0), Rigo (0), Cruz (0), Haws (0), Lammers (7), Kubolka (13).
Entrenador: Álex Mumbrú.
Árbitros: Carlos Peruga, Fernando Calatrava, Juan Oyón.
Parciales: 23-21| 27-26| 23-16| 20-20|
Información: Partido correspondiente al segundo cruce de cuartos de final de la Copa del Rey 2020 disputado en el Pabellón Martín Carpena, Málaga.
El Real Madrid encuentra escapatoria ante el Bilbao
Los de Laso se citan con el Valencia en semifinales tras rendir al conjunto de Miribilla (93-83) en un duelo bravo y laborioso resuelto gracias a Campazzo, Tavares y el arrebato final de Llull

Por séptimo año consecutivo, el Real Madrid se clasificó para las semifinales de la Copa del Rey. El conjunto de Laso resolvió un duelo bravo y laborioso ante un conmovedor Bilbao Basket (93-83) gracias a la fiabilidad de Campazzo, Deck y Tavares (14 rebotes) y al arrebato de Llull en la recta final (12 puntos en el último cuarto, 19 en total). Aguantaron el pulso los de Mumbrú hasta bien entrado el tercer cuarto con Rouselle, Balvin y Kulboka liderando un meritorio reparto que, echó en falta a un Bouteille bien sujeto, pero exigió a los blancos paladas de intensidad para compensar el arrojo de los de Miribilla. No les bastó a los de negro, se impuso el cuajo competitivo madridista. Les espera el Valencia en semifinales.
Se presentaba el Bilbao Basket en el Carpena sin nada que perder, con un sorprendente expediente ante los grandes y dispuesto a dar continuidad a su fiesta liguera. A estas alturas del campeonato, los de Mumbrú marchan quintos, con 13 triunfos en 21 jornadas, y han ganado a los cuatro equipos Euroliga de la ACB. Al Valencia, en casa y fuera; a Baskonia y Real Madrid en Miribilla; y al Barça en el Palau. Y, con ese impulso, se lanzaron a competir sin complejos ante un Madrid con un punto enigmático, solvente hasta diciembre y oscilante desde comienzos de año. Con Rouselle, Balvin y Kulboka al frente, los de negro reaccionaron mejor desde los tacos de salida y tomaron la iniciativa del juego. Se defendieron los de Laso recurriendo a su argumentario más fiable, las asistencias de Campazzo y los rebotes de Tavares (seis y seis al descanso). El duelo entró entonces en un intercambio de golpes en el que los dos contendientes comenzaron a buscar el equilibrio entre la pegada y la retaguardia pero ninguno fue capaz de marcar tendencia (23-21, m. 10).
La diferencia se movió en márgenes exiguos, nunca más de cuatro puntos hasta el minuto 19 de la primera mitad, Rouselle y Llull se hicieron cargo de los respectivos volantes, y el partido comenzó a masticarse posesión a posesión. Lograron los blancos contener a Bouteille con la marca de Deck, pero su pobre porcentaje desde el perímetro les impidió cualquier estirón. Discutieron los de Mumbrú la batalla por el rebote para agarrarse al duelo, pero echaron en falta mayor aportación de su jugador franquicia para mantener la indispensable intendencia anotadora. Como un relámpago, justo antes del viaje a vestuarios, Campazzo anotó el triple que parecía anunciar el demarraje madridista (50-44) pero, acto seguido, el propio Bouteille devolvió el bingo para sellar una primera mitad pétrea y vibrante a partes iguales (50-47, m. 20).
Ni Madrid ni Bilbao habían encontrado las rendijas rivales, porque no las hubo. La diferencia estribaba en que, para los de Miribilla, el paso de los minutos era un refuerzo de ánimo y depósito y, para los blancos, una rémora de espesura y desasosiego que querían dinamitar. Un panorama idóneo para un artificiero como Carroll y un agitador como Campazzo, expertos en desatranques en la era Laso. Entre ambos, comenzaron a percutir sobre el fiable muro del Bilbao y lograron siete puntos de renta (57-50, m. 23), un éxito en mitad de las estrecheces. Con Randolph fuera de foco, Rudy renqueante y Laprovittola inédito, la rotación madridista se acortó pero también se volvió más concreta. Con un par de vueltas en defensa y los puntos de Carroll y Campazzo, el Madrid logró incrementar el porcentaje de desnivel del choque y al Bilbao Basket comenzaron a pesarle las piernas. En cinco minutos, entre el 23 y el 28, el conjunto de Laso armó un contundente parcial de 14-2 que dejó tiritando a su rival. Del 57-53 al 71-55. Esta vez sí, un repecho que parecía inabarcable para los de Mumbrú.
Pero, entre el orgullo y la resiliencia, el Bilbao buscó apurar su Copa. Sin Campazzo, Carroll ni Tavares en pista, los de negro ensayaron un meritorio reenganche (75-70 a falta de poco más de seis minutos). Lo interrumpió el segundo triple de Llull, el anticipo de una reivindicación cargada de puntos, hasta 12 en dos minutos y medio (con tres triples, uno de ellos con tiro libre adicional y dos lanzamientos más desde la personal), para resolver el duelo y sellar el pase del Madrid a la semifinal ante el Valencia. El primer paso en la pelea de los blancos por recuperar el trono en el que estuvieron ininterrumpidamente entre 2014 y 2017, por el título fetiche en la era Laso después de la conquista inaugural de 2012.




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